Ahora entiendo porqué no soy suficiente

Ahora entiendo porqué no soy suficiente

5 diciembre, 2017 Mindset Detox 0

POR:  Mindset Detox

No les ha pasado que están hablando, seguramente diciendo algo que ya habían dicho varias veces, pero de repente captan otro sentido, algo que sienten que habían tenido de frente a todo este tiempo, tan simple, tan sencillo, que sorprende que no haberlo captado antes? Ese momento en ingles es “Realized” como “I finally realized it”, en chapín, “Me cayó el veinte”.

Esto me pasó hace poco hablando acerca del lenguaje, del poder de las palabras, de cómo las palabras construyen realidades, en especial, construyen aquellas que no existen en el mundo concreto y físico. Verán, soy coach y psicóloga, así que de esto hablo bastante seguido.

Lo que seguramente no saben es que la mayor parte de mis 35 años los he vivido con el miedo justo debajo de la piel de no ser suficiente. No tengo ese miedo en todas las áreas de mi vida, ya no, antes lo sentía por todos lados. No ser lo suficientemente inteligente, no ser lo suficientemente bonita, no ser lo suficientemente ordenada, no ser lo suficientemente buena, no ser lo suficientemente disciplinada, y en serio podría llenar esta página… no ser lo suficientemente delgada, no ser lo suficientemente fit, no ser lo suficientemente buena mamá, se entiende, cierto?

Bueno pues tras años de leer, estudiar, investigar, practicar, meterme a cursos de cursos de cursos, muchas de esos ¨suficientemente¨ se desvanecieron, como que poco a poco se borraban, tanto así que ahora algunos ni los puedo recordar, o se me hace simplemente ridículo que alguna vez existieron.

En psicología hay algo que se conocen como “creencias madre” que son esas frases que están al fondo y al centro de nuestras preocupaciones, que pueden estar siendo expresadas en distintas formas, pero que en esencia contienen la fuente de nuestros sentimientos de malestar. Ahí junto a la creencia de “No soy suficiente”, está “No merezco”, “Cometer errores es malo” y otras por el estilo.

Saber que a la raíz de ese malestar hay una creencia madre, por un lado me había ayudado a “trabajar” muchas de mis creencias y desmentirlas, y al mismo tiempo, hacía que las que quedaban se volvieran más resistentes, porque al final del día, no son cualquier creencia, son madres de creencias!

Pues bien, como les decía, ya no todas mis creencias están activas, y algunas no siempre, solo a veces, pero ahí están. Así que de vez en cuando, en contextos específicos, con personas específicas, es como que si presionaran el botón que hace que se activen, y si ya estaban activadas, que se intensifiquen. Y cuando eso pasa, lo primero que siento es un pinchazo entre el pecho y el estómago, un dolor preciso y agudo, que pareciera que inyecta algo porque puedo sentir cómo empieza a extenderse poco a poco y llenar un espacio. Lo llena tan bien que mi respiración empieza a ser cada vez mas corta y superficial, como que si mis pulmones no pudieran extenderse completamente. Mi cuerpo responde, bajando ligeramente los hombros, casi no se nota, pero la verdad expresa una lucha interna que se acaba de iniciar, es como que mi cuerpo quisiera hacerse una bolita y quedarse en posición fetal, pero mi mente le empieza a decir que no, que nadie debe darse cuenta, no puede hacerse evidente, espalda recta, mentón arriba, fuerza.

Muchas veces he hablado acerca de mi creencia de “No soy sufieciente”, cuando estoy dando una charla o compartiendo acerca de los ejercicios y técnicas que practicamos para quitarlas. Muchas veces he hablado de esa creencia, frente a muchas personas. Eso si, muy pocas, las puedo contar con los dedos de una mano y me sobrarían dedos, me había atrevido a hablar de mi certeza, decirle a alguien, confesarle, lo que yo sé, que detrás de todo, yo sé, que no soy suficiente. No es que lo crea, es que lo sé.

El momento se dio, y luego de haber pasado algunos días preparando unos temas para una conferencia, y otro para un programa de radio, se me ocurrió utilizar este ejemplo para clarificar el efecto del lenguaje: “Cuando uso las palabras Tengo que, mi lenguaje esta automáticamente creando la carencia. Si yo digo tengo que tener éxito, significa que no lo tengo, si digo tengo que ser pilas, estoy diciendo que no lo soy. Si yo les dijera a ustedes yo Tengo que ser mujer, se darían cuenta de lo absurdo de la palabra, simplemente porque yo Soy mujer. Ahora qué pasa si les digo, tengo que ser Suficiente mujer, ahí de repente vuelve a tener sentido. Pero si analizamos la palabra suficiente veremos que es un sentido falso, vacío, creado por las palabras. Qué es suficiente? Cómo es lo suficiente? A qué sabe? Qué olor tiene? Qué color es? Esto no lo podemos contestar, simplemente porque no existe, no es más que una palabra. No es ni siquiera una acción, no es un verbo.”

Ahí lo entendí, que mientras muchas de las técnicas se aplican para desmentir la creencia de “no soy suficiente”, lo que verdaderamente hay que cuestionar es la palabra misma. Porque decirme, convencerme, hacerme ver que si soy suficiente, lo único que hace es limitarme a quedarme en el juego de ser o no ser. Entendí que si quiero usar la palabra suficiente, la puedo usar para poner un límite, algo así como: “Suficiente, no más”.

Entendí que no se trata de dejar de sentirme insuficiente o no suficiente, se trata también de dejar ir la idea de ser suficiente. Simplemente, porque esta palabra nos sirve para poner límites, para decir que no se necesita más. Y hoy me doy cuenta que yo no quiero pensar que no puedo ser más inteligente porque ya lo soy suficiente, ni quiero pensar que no puedo ser mejor mamá, porque soy suficientemente buena, o que deje de aprender porque ya se lo suficiente… Así que no, no soy suficiente, no me interesa ser suficiente, en este momento, me siento satisfecha con ser.

Se recuerdan cuando les hablaba acerca de lo que sentía mi cuerpo cuando se sentía “no suficiente”? Lo mismo pasaba no solo con mi cuerpo, si no con lo que yo decidía hacer o más importante aquello que no me atrevía a hacer. Por ejemplo escribir, por años mi frase era, “A mi me encanta hablar pero yo no escribo, no puedo escribir” adivinen que era lo que me bloqueaba escribir? No era lo suficientemente buena para escribir…

Y como el lenguaje existe en opuestos, el par del “no ser suficiente” es el “ser demasiado”, para mi: demasiado grande, demasiado cursi, demasiado… esto lo dejamos para la próxima.

 

 

 

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